martes, 17 de febrero de 2015

¿Pacientes en estado vegetativo,en realidad están conscientes?



Una nueva investigación plantea la inquietante posibilidad de que un porcentaje muy superior a lo creído hasta ahora de las personas paralizadas y aparentemente en estado vegetativo total esté consciente e incluso perciba y entienda lo que se le dice.

No hace mucho ya hablamos en NCYT de Amazings de un posible caso de este tipo , el del ex-primer ministro israelí Ariel Sharon, quien en 2006 sufrió una hemorragia cerebral que le dejó en un aparente estado vegetativo. Ahora, parece que se le van a sumar más casos, y algunos mucho más claros. Como un rayo de esperanza, que a muchos lectores les traerá recuerdos de historias de ciencia-ficción algunos de cuyos detalles pronto podrían convertirse en realidad, ya hay científicos que, concienciados sobre el drama humano de estas personas a las que se considera muertas en vida cuando en realidad están conscientes, trabaja en una tecnología que ayudará a algunos pacientes en estado vegetativo a interactuar con el mundo exterior.
El caso más espectacular de los investigados por el equipo del Dr. Srivas Chennu, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, es el de un paciente en un aparente estado vegetativo, incapaz de moverse o de hablar, pero que mostró signos de consciencia que no habían sido detectados antes. Esta persona pudo concentrarse en palabras señaladas por los investigadores como objetivos de audición, con tanta eficiencia como los individuos sanos. Si esta habilidad puede ser promovida y explotada de manera sistemática en ciertos pacientes sumidos en un estado aparentemente vegetativo, se podría abrir una puerta hacia el desarrollo de dispositivos especializados que en el futuro permitan a estas personas interactuar con el mundo exterior.
Para el estudio, los investigadores utilizaron la electroencefalografía (EEG), que mide de forma no invasiva la actividad eléctrica sobre el cuero cabelludo, para poner a prueba a 21 pacientes diagnosticados como sumidos en un estado vegetativo o de mínima consciencia, y ocho voluntarios sanos. Los participantes escucharon una serie de diferentes palabras mientras se les pedía que se concentrasen en detectar la palabra "Sí" o en otros momentos la palabra "No", cada una de las cuales aparecía el 15 por ciento del tiempo. Esto se repitió varias veces durante un período de 30 minutos para detectar si los pacientes podían prestar atención a la palabra objetivo correcta.
Los investigadores descubrieron que uno de los pacientes en aparente estado vegetativo fue capaz de filtrar la información auditiva irrelevante y centrarse en las palabras relevantes a las que le pidieron prestar atención los científicos. Mediante resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI) aplicada al cerebro, los científicos también descubrieron que este paciente era capaz de seguir mentalmente instrucciones simples sobre movimientos corporales para imaginarse jugando al tenis. También constataron que otros tres pacientes, en estado de mínima consciencia, reaccionaban a palabras nuevas aunque irrelevantes, si bien no pudieron concentrarse selectivamente en las palabras que los científicos les dijeron que debían ser sus objetivos de atención.
Estos resultados sugieren que algunos pacientes en estado vegetativo o de mínima consciencia podrían en realidad ser capaces de dirigir la atención hacia los sonidos de su entorno y entender incluso lo que otras personas dicen.
Este estudio es un paso más en una línea de investigación iniciada en 1998. Un hecho destacado ocurrió en 2006, cuando el grupo fue capaz de utilizar resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI) para determinar que un paciente en aparente estado vegetativo era capaz, valiéndose de la táctica de generar en su cerebro dos patrones de actividad cerebral claramente distintos, de responder de manera inteligente a preguntas a las que se pudiera contestar con un "Sí" o un "No".
La realidad hasta ahora oculta que este campo de investigación está sacando a la luz, plantea inevitablemente muchas reflexiones morales y éticas. El hecho de que algunas personas a las que se ha venido considerando muertas en vida, estén conscientes, experimenten emociones y sentimientos, y además sean capaces de escuchar lo que se dice a su alrededor y de percibir otras señales del exterior con aquellos otros de sus sentidos que estén activos, conduce a preguntarse hasta qué punto esas personas paralizadas pero conscientes se habrán sentido desesperadas de que se las tome por muertas en vida. 
Los hallazgos que se están haciendo deberían ser un revulsivo para mejorar la calidad de vida de esas personas a las que equivocadamente se ha creído inconscientes e insensibles. Los familiares que se empeñan en hablarle a ese ser querido postrado en una inmovilidad permanente pese a ser advertidos de que el paciente no percibe ni siente nada, quizá hayan hecho en algunos casos una labor mucho más humanitaria de lo que podría parecer.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Las mujeres neuróticas, celosas y ansiosas tienen mayor riesgo de Alzheimer


Para el estudio, se reclutaron 800 mujeres con una edad media de 46 años, las cuales fueron seguidas durante 38 años mediante pruebas de personalidad. El estudio encontró que las mujeres que obtuvieron mayores puntuaciones en las pruebas relacionadas con el nivel neurótico tenían el doble de riesgo de desarrollar demencia o Alzheimer en comparación con las que tuvieron puntuaciones más bajas en las pruebas.

Las mujeres maduras que tienen una actitud ansiosa, celosa, o ataques de mal humor y angustia pueden tener mayor riesgo a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Gotemburgo en Gotemburgo (Suecia).
La investigación, publicada en 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología, tras un análisis ha mujeres durante casi 40 años, muestra que hasta un 19 por ciento de las mujeres con este tipo de actitudes 'tóxicas' podrían tener riesgo de padecer demencia o Alzheimer. "Gran parte de ésta investigación sobre el Alzheimer se ha dedicado a factores como la educación, el corazón y factores de riesgo de la sangre, traumatismo craneal, los antecedentes familiares y la genética", según ha explicado la autora del estudio, Lena Johannsson, quien recuerda que "la personalidad puede influir en el riesgo de la persona para la demencia a través de su efecto en el comportamiento, estilo de vida o reacciones al estrés".
Para el estudio, se reclutaron 800 mujeres con una edad media de 46 años, las cuales fueron seguidas durante 38 años mediante pruebas de personalidad, consultando su nivel de neurosis, extroversión (tímido) o extroversión (social), junto con las pruebas de memoria. Así, se observó que el 19 por ciento desarrolló demencia.
Ser una persona neurótica implica tener rasgos concretos en la personalidad, tales como ser una persona preocupada, celosa o de mal humor; además, las personas neuróticas son más propensos a expresar la ira, la culpa, la envidia, la ansiedad o la depresión.
También se preguntó a las mujeres si habían experimentado un período de estrés laboral durante más de un mes, o estrés por motivos de salud o su situación familiar. El estrés referido a aquel que genera sentimientos de irritabilidad, tensión, nerviosismo, miedo, ansiedad o trastornos del sueño.
Las respuestas fueron categorizadas de cero a cinco, con nunca cero que representa experimentar ningún período de estrés, a cinco, experimentando un estrés constante durante los últimos cinco años. Las mujeres que optaron por respuestas de 3 y 5 se considera que tienen mayor nivel angustia.
El estudio encontró que las mujeres que obtuvieron mayores puntuaciones en las pruebas relacionadas con el nivel neurótico tenían el doble de riesgo de desarrollar demencia o Alzheimer en comparación con las que tuvieron puntuaciones más bajas en las pruebas. Sin embargo, el vínculo depende de la tensión durante largo periodo de tiempo.
No obstante, aunque no se puede considerar como único factor de riesgo, el estudio demuestra que las mujeres que se angustiaban más fácilmente tenían el mayor riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Un total de 16 de las 63 mujeres, o 25 por ciento, de estas mujeres desarrolló la enfermedad en comparación con ocho de las 64 personas, o el 13 por ciento, de los que no tenían signos de angustia o rasgos neuróticos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Implante pionero dispositivo de neuroestimulación activa que impide los ataques epilépticos



El centro médico de la Escuela Keck de Medicina, adscrita a la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos, se ha convertido en el primer centro médico del mundo en implantar un dispositivo aprobado por la Administración estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA), que detecta y responde directamente a la actividad anormal del cerebro vinculada al inicio inminente de un ataque epiléptico, para así impedir que tenga lugar dicho ataque.

El dispositivo tiene el potencial de ayudar a millones de personas en todo el mundo.
En una cirugía de tres horas, un equipo de médicos de la citada universidad le implantó el dispositivo a una mujer de 28 años de edad, de la ciudad californiana de Lakewood, a la que se le diagnosticó epilepsia en 2004. La receptora del implante, Kathleen Rivas, una aspirante a periodista, comienza así una nueva vida, y se convierte en una pionera dentro de este nuevo capítulo de la tecnología médica.
Rivas optó por recibir el implante porque la medicación no había logrado controlar completamente sus ataques.
Durante los próximos meses, sus médicos programarán el dispositivo para detectar la actividad cerebral que indica el comienzo de un ataque epiléptico.
El dispositivo es el único sistema de neuroestimulación activa del mundo aprobado para uso clínico. Los médicos de la USC han estado estudiando esta tecnología desde 2006, y están entre los primeros autorizados a recetarla, desde la aprobación de dicho dispositivo por la FDA el 14 de noviembre pasado.
La neuróloga Christianne Heck es la principal investigadora del ensayo clínico sobre este dispositivo en la USC.
La aprobación del nuevo dispositivo de neuroestimulación activa por parte de la FDA llegó después de un ensayo clínico sobre 191 pacientes con epilepsia que no podía ser controlada mediante medicamentos. El ensayo clínico mostró que, tres meses después de ponerse en marcha el dispositivo, los pacientes experimentaron una reducción de cerca del 38 por ciento en sus ataques epilépticos, mientras que esa reducción fue solo de cerca de un 17 por ciento en los pacientes a los cuales se les había apagado el dispositivo. Dos años después del implante, un 55 por ciento de pacientes experimentaron una reducción de por lo menos un 50 por ciento en sus ataques epilépticos.
Los pacientes con el dispositivo de neuroestimulación activa no pueden someterse a escaneos por resonancia magnética, tratamientos de diatermia (calentamiento localizado de tejidos mediante un campo eléctrico o magnético), terapia electroconvulsiva, ni estimulación magnética transcraneana. La energía que se genera en dichos procedimientos puede ser transmitida a través del dispositivo y de ese modo causar daños permanentes al cerebro. Evitando estos tratamientos, no debería presentarse ningún otro problema grave. Los efectos adversos más comunes que se presentaron fueron infección en el punto del implante y el agotamiento prematuro de la batería.
La epilepsia es una enfermedad neurológica que afecta a 65 millones de personas en el mundo. En aquellas personas en las que la medicación impide por completo o casi por completo los ataques epilépticos, y no genera efectos secundarios relevantes, esta vía farmacológica es suficiente para permitirles llevar una vida normal. Sin embargo, la enfermedad puede ser devastadora para los pacientes que sufren muchos ataques que no pueden impedirse.
La mayoría de las personas que sufren de epilepsia logran detener por completo sus ataques, o al menos reducirlos a una cantidad muy baja, mediante la vía farmacológica, o bien sometiéndose a cirugía para extirpar la porción de tejido cerebral donde se originan los ataques, en aquellos casos en los que es factible realizar esta extirpación. Para los pacientes a quienes ni la medicación ni la extirpación les pueden ayudar, la implantación de un dispositivo de neuroestimulación activa puede ser la solución.
El nuevo sistema de neuroestimulación activa es fabricado por NeuroPace Inc., de Mountain View, en California, Estados Unidos.

martes, 27 de enero de 2015

Terapia para derrame muestra resultados prometedores



Cinco pacientes severamente discapacitados por un evento cerebrovascular mostraron pequeños signos de recuperación después de un tratamiento con células madre.

El ensayo, llevado a cabo en Escocia, mostró que los individuos lograron mejoras en el movimiento, equilibrio y conciencia, y no se observaron efectos secundarios adversos.
La terapia consisitió en una inyección de células madre, creadas de material embrionario, en el cerebro de los pacientes.
Los científicos de la Universidad de Edimburgo señalan que quedaron sorprendidos por las mejoras. Pero afirman que es demasiado pronto para saber si éstas fueron resultado de la terapia.
Éste es uno de los primeros ensayos que se llevan a cabo con humanos en el mundo para probar la utilidad de las células madre.

viernes, 16 de enero de 2015

Descubren por qué a veces fallan los tratamientos contra el cáncer


Los tratamientos contra el cáncer fueron diseñados para mantener a raya a las células cancerígenas mediante la prevención de su crecimiento, supervivencia y su propagación por el organismo. Sin embargo, aún hoy existen muchos cánceres que, por algún motivo, soportan la actuación de los fármacos empleados, consiguiendo extenderse sin remedio en muchos pacientes. ¿Por qué estas drogas no consiguen detener algunos cánceres?

El receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) es el receptor celular cuyas mutaciones que afectan a la expresión o actividad del EGFR pueden provocar cáncer. Partiendo de esta premisa, Xiaojun Tan, un estudiante de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.), ha dado con la solución mientras investigaba los lugares donde puede encontrarse este receptor: descubrió que el cáncer evade la acción de las drogas por infiltración a través de una puerta trasera de las células. “Lo que vemos aquí es bastante diferente. Es una estrategia alternativa para promover la supervivencia de las células del cáncer”, explica Tan.

Las células cancerosas son capaces, por tanto, de prosperar, abriéndose paso ante el embate de los fármacos. “Cientos de miles de pacientes cada año tienen tumores relacionados con el EGFR. Este descubrimiento tiene implicaciones para millones de pacientes de cáncer en todo el mundo”, aclara Richard A. Anderson, líder del estudio.

Los investigadores explican que, al igual que las células sanas utilizan la “autofagia” como medio para “apretarse el cinturón” cuando los recursos son escasos, las células cancerígenas también lo utilizan para sobrevivir en condiciones de estrés, esto es, cuando un fármaco amenaza su supervivencia. El exceso del receptor EGFR inactivo, ayuda a las células cancerígenas a situarse dentro de las células sanas donde comienza la autofagia, desencadenando también una serie de cambios celulares que promueven la supervivencia de las células del cáncer.

Los resultados del estudio, que han sido publicados en la revista Cell, sugieren que para detener el cáncer, los medicamentos originales desarrollados para inactivar el receptor EGFR podrían combinarse con fármacos que bloqueen la autofagia de las células cancerígenas para sellar tanto la puerta delantera como trasera e impedir que estas se desarrollen de ninguna forma posible.

jueves, 8 de enero de 2015

Niños con dislexia: un cerebro que se activa de forma distinta


La dislexia es un trastorno que afecta a la adquisición y aprendizaje de la lectura y la escritura que, según las estadísticas podría afectar en torno a un 5 a 17% de la población.

Entre las dificultades más importantes que se presentan en el trastorno está un déficit en la capacidad para analizar la información fonológica y así poder manejar las correspondencias entre fonemas (sonidos) y grafemas (letras escritas), lo que dificulta la lectura y el poder extraer el significado de los materiales escritos. En otros estudios se ha planteado que capacidades como la memoria de trabajo también son importantes para leer bien.

Un reciente trabajo realizado por diversos investigadores noruegos y publicado en Frontiers in Psychology (2014), ha utilizado resonancia magnética funcional para averiguar cómo funciona el cerebro de niños con dislexia de entre 11 y 12 años cuando se les expone a tareas de lectura que exigen una cantidad creciente de recursos de procesamiento.

Todos los niños participantes (11 con dislexia y 18 controles sin el trastorno) completaron una batería de test de dislexia que incluía tareas de lectura de no palabras, lectura de palabras reales, lectura de textos y deletreo, además de pruebas de comprensión lectora. Además, a todos ellos se les realizó una resonancia magnética funcional mientras realizaban varias tareas de distinto nivel de exigencia, como el procesamiento alfabético, el procesamiento ortográfico y el procesamiento de oraciones, que se supone que consumen una cantidad creciente de recursos de procesamiento.

El grupo de niños con dislexia mostró una activación cerebral general mayor que el grupo de niños sanos al realizar ejercicios de lectura y esa diferencia se incrementaba cuando aumentaban las demandas de la tarea. No obstante, no se observaron diferencias en la precisión. Más concretamente, algunas de las áreas en las que se observó esa mayor actividad fueron el giro frontal superior derecho, el área motora pre-suplementaria izquierda, el núcleo caudado izquierdo o la corteza cingulada media izquierda, aunque parece que habría cierta diferenciación de áreas según los tipos de tarea(procesamiento alfabético, ortográfico y de oraciones). Según los autores, este perfil de hiperactivación cerebral podría ser resultado de una actividad compensatoria para las dificultades de lectura.


Está claro que no a todo el mundo le resulta sencillo el aprendizaje de la lectura, pero desde luego sí sabemos que leer es una habilidad importante para el rendimiento escolar. Por ello parece muy recomendable motivar a los niños a leer y sobre todo, a disfrutar leyendo. Quizá conocer estudios como el anterior permita crear programas de apoyo a la lectura mucho más específicos y ajustados que ayuden a todos esos niños y niñas con dificultades.

martes, 6 de enero de 2015

Mientras mas desarrollas y ejercitas tu cerebro y mente menos riesgo de padecer Esquizofrenia se tiene



La esquizofrenia, ese trastorno mental que suele desarrollarse en la etapa de la adolescencia y que se caracteriza por los delirios, pensamientos anormales, alucinaciones y movimientos corporales incontrolados, parece haber encontrado un duro rival: la propia inteligencia.



Las personas con un cociente intelectual alto son menos propensas a desarrollar esquizofrenia, incluso teniendo predisposición genética a esta enfermedad. A mayor inteligencia, menor es el riesgo de todas formas. De la misma forma, un cociente intelectual bajo aumenta el riesgo de sufrir esquizofrenia. Es la conclusión que se desprende del último estudio de la Universidad de Virginia Commonwealth (EEUU) y que publica la revista American Journal of Psychiatry.



“Si eres muy inteligente, tus genes de esquizofrenia no tienen muchas oportunidades de actuar”, afirma Kenneth S. Kendler, líder del estudio.



Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron el cociente intelectual de 1.204.983 hombres suecos (algunos con parientes esquizofrénicos) con edades comprendidas entre los 18 y los 20 años y utilizaron un modelo teórico para calcular cómo influía el CI en el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los resultados revelaron, tras una investigación que se desarrolló desde 1951 a 2010, que las personas con un cociente intelectual bajo tenían más probabilidades de desarrollar la enfermedad que los que tenían un alto CI. Además, esta relación se hizo mucho más palpable en los participantes con historial familiar ligado a la esquizofrenia.



“Tener un cociente intelectual un poco más bajo, conlleva un alto riesgo de esquizofrenia. No lograr un cociente intelectual alto lleva a que por su constitución genética y los antecedentes familiares, la esquizofrenia consiga fuerzas extra que le ayuden a su desarrollo”, explica Kendler. Esto, sin embargo,no significa que las personas muy inteligentes puedan librarse de facto de la enfermedad. Sin ir más lejos contamos con el ejemplo del matemático John Nash (Premio Nobel de Economía en 1994).