miércoles, 15 de julio de 2015

Usar Telefonos Inteligentes podría prevenir las recaídas en personas con trastorno bipolar



Usar Teléfonos Inteligentes podría prevenir las recaídas en personas con trastorno bipolar, según una investigación del grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, especializado en trastorno bipolar y lidera el doctor Eduard Vieta en el Hospital Clínic de Barcelona.

De hecho, este estudio va a ser presentado en el 'Laboratorio de Ideas para Jóvenes Investigadores', organizado por CIBERSAM este jueves y viernes en Barcelona, donde jóvenes científicos especializados en diversos tipos de enfermedades van a poder discutir sin ellos sobre diferentes temas. "Es necesario pensar más, hablar más para luego hacer que la investigación avance de una manera verdadera y eficaz", ha explicado el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Valencia y coorganizador de la iniciativa, Rafael Tabarés-Seisdedos.
En concreto, el grupo de investigadores va a presentar el proyecto 'SIMPLe', que utiliza una aplicación de uso sencillo para teléfonos inteligentes que detecta recaídas de pacientes de trastorno bipolar con el uso de mediciones subjetivas y objetivas, y el envío de mensajes personalizados. Este grupo también colabora con Telefónica I+D en otro estudio, 'REMaTCh', con el que quieren identificar patrones de conducta a través de la utilización que se realiza del móvil que puedan servir para detectar que su usuario ha sufrido una recaída.
"Las nuevas tecnologías permiten ofrecer asistencia a un mayor número de pacientes con trastornos mentales a un bajo coste. Los resultados obtenidos hasta el momento muestran la gran aceptación y adherencia a las intervenciones online, pero todavía es necesario obtener resultados concluyentes sobre su eficacia", ha subrayado el investigador Diego Hidalgo-Mazzei.

LAS HUELLAS EPIGENÉTICAS DEL SUFRIMIENTO PRENATAL E INFANTIL

Por su parte, el grupo de investigación del CIBERSAM que lidera la doctora Lourdes Fañanás en la Universidad de Barcelona ha detectado que personas con perfiles depresivos que habían estado expuestas a sufrimiento durante el embarazo o en la infancia tienen huellas epigenéticas (factores que intervienen en la expresión de los genes sin cambiar su secuencia) en células sanguíneas.
"Los periodos prenatal e infantil son clave en el desarrollo de órganos y tejidos en los que cualquier factor ambiental de riesgo puede comprometer la salud futura tanto mental como física de una persona", ha analizado el investigador que va a realizar la presentación, Aldo Córdova-Palomera.
Entre estos factores, están algunas condiciones vividas por la madre durante el embarazo que pueden modificar mediante mecanismos epigenéticos el funcionamiento del cerebro como el estrés emocional, la dieta inadecuada, la exposición a infecciones o el uso de fármacos. Además, algunas experiencias durante la infancia como el estrés psicosocial o el maltrato pueden producir cambios en el hipotálamo que alteran la capacidad de los afectados de adaptarse en el futuro a condiciones de estrés ambiental.
Por su parte, se va a mostrar una investigación liderada por el doctor del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Alfonso Valencia, que trata de encontrar los vínculos moleculares responsables de la comorbilidad directa entre un tipo de tumor cerebral, el glioblastoma, y el Alzheimer.
En concreto, con este estudio, han encontrado genes desregulados en la misma dirección en los procesos de estas dos enfermedades. "Los resultados muestran que genes que están implicados en procesos inflamatorios posiblemente son responsables de la comorbilidad directa entre ambas enfermedades", ha recalcado el experto que la presentará, Jon Sánchez.

PREMIO A UNA INVESTIGACIÓN SOBRE ESTIMULACIÓN CEREBRAL

Finalmente, la tercera edición del 'Laboratorio de Ideas' del CIBERSAM finalizará con la entrega del segundo Premio Santiago Reig para jóvenes investigadores CIBERSAM a la doctora de la Universidad de Cádiz y del CIBERSAM Laura Pérez-Caballero, primera firmante de una investigación publicada en 'Molecular Psychiatry' con la que han comprobado que la respuesta temprana de pacientes afectados por depresión a la estimulación cerebral profunda puede verse afectada por el uso de fármacos antiinflamatorios.
Este galardón reconoce la labor de algún investigador vinculado al CIBERSAM menor de 40 años por un artículo especialmente destacable por su originalidad, traslacionalidad o relevancia.
Además, se concederá el 'Premio Santiago Reig' para jóvenes investigadores del CIBERSAM a la doctora Laura Pérez-Caballero por un artículo con el que se ha comprobado que la respuesta temprana a la estimulación cerebral profunda de pacientes afectados por depresión puede verse afectada por el uso de fármacos antiinflamatorios.

viernes, 10 de julio de 2015

Tras veinte años de coma, despertó y recupera calidad de vida, la clave Regeneracion de la Materia Blanca del Cerebro



Terry Wallis sufrió un accidente de coche cuando tenía 19 años que le sumió en un profundo coma. Poco después 'despertó' y desde entonces ha permanecido durante casi dos décadas en un estado definido por los neurólogos como "de mínima consciencia". Ahora tiene 42 años y ha mejorado tanto que ha llamado la atención de los científicos que han estudiado a fondo su caso y acaban de publicar las conclusiones enJournal of Clinical Investigation
Hace tres años, Wallis despertó de su estado de mínima consciencia durante su estancia en el centro de rehabilitación Mountain View, en Arkansas (EEUU). Desde entonces sus capacidades han ido mejorando poco a poco. Ahora puede hablar -lo primero que dijo fue "mamá"-, cuenta hasta 25 sin interrupciones e incluso hace chistes.

Aunque su familia dice que es el mismo que antes del fatal accidente, los científicos han observado que su memoria a corto plazo es muy limitada y todavía no puede comprender lo que le sucede. Además, aún no puede utilizar las piernas aunque éstas han recuperado cierta movilidad. Wallis no recuerda nada de sus dos décadas en estado inconsciente. Sólo se acuerda de su vida antes del accidente de tráfico. "Aún cree que Ronald Reagan es el presidente", ha comentado su progenitor. "Y hasta hace poco sostenía que tenía 20 años".

Henning Voss, experto en técnicas de imagen, ha dirigido el trabajo junto al neurólogo Nicholas Schiff del Colegio Médico Weill de la Universidad Cornell en New York City. Creen que el cerebro de Wallis se ha autorreparado: ha vuelto a conectar los pequeños nervios rotos en el accidente.

Restauración de la materia blanca

El cerebro está formado por materia gris y materia blanca. La gris es la corteza cerebral o córtex, y se considera el 'disco duro'. Por su parte, la materia blanca se considera el 'cableado' del 'ordenador', que es el cerebro. Los 'cables' son los axones de las neuronas que pueden alcanzar longitudes de hasta un metro. Es esta materia blanca la que ha sorprendido a los científicos con su capacidad de renovación.

Esto es posible en los casos en los que el cuerpo de las neuronas no se ha dañado, según indican los investigadores. No hay estudios que constaten este fenómeno de crecimiento axonal en el cerebro humano. Existen evidencias, pero en estudios con monos ardilla.

Los científicos apuntan que lo más probable es que el crecimiento de los nervios hasta la reconexión comenzara hace tres años cuando Wallis despertó y comenzó a hablar. "Nuestra interpretación de lo sucedido [el hecho de que Wallis haya abandonado el estado de mínima consciencia] es que durante todo este tiempo estaba teniendo lugar un proceso de autorreparación en el cerebro", ha indicado Voss.

Otros expertos apuntan a causas diferentes, como la remielinización de los axiones (la mielina es una sustancia grasa que actúa de 'aislante' para optimizar la conducción del impulso nervioso), o el crecimiento de los haces nerviosos que rodean al nervio dañado.

Para conocer el estado de su cerebro los investigadores han utilizado una técnica de imagen que no se aplica de forma rutinaria, la resonancia magnética por tensor de difusión. Esta resonancia se basa en la visión de la proporción de la cantidad de agua presente en el tejido nervioso. Cuando una zona está inflamada, es decir, lesionada, retiene más líquido.
Anormalidades muy evidentes

Compararon las imágenes del cerebro de Wallis con imágenes de cerebros que se suponen estables: el de 20 personas sanas y el de otro paciente en estado de mínima consciencia que no había mejorado desde hacía seis años. "Observamos lo sobrecogedoramente dañado que estaba su cerebro. Las anormalidades eran más que evidentes tras compararlos con personas sanas", ha comentado Schiff. La materia blanca estaba muy lesionada.

La primera toma de imágenes se realizó a los ocho meses desde que Wallis pronunció su primera palabra tras el accidente. Se repitió 18 meses después y los especialistas observaron que se habían formado nuevas conexiones en las zonas del cerebro relacionadas con el movimiento y el habla.

Así, los neurólogos han podido comprender un poco mejor cómo se rigen este tipo de fenómenos del sistema nervioso. Los implicados en este estudio reconocen que queda aún mucho por entender. Aseguran que la clave no es "esperar" a que se repare sino conocer por qué se produce la generación de nuevas conexiones.

El caso de Wallis es único y no ha sucedido en ningún otro paciente conocido en estado de mínima consciencia. Las imágenes del cerebro del otro paciente con daño cerebral, un chico de 24 años que también sufrió un accidente automovilístico, también denotaban cambios en las conexiones neuronales, pero éstas estaban desordenadas, sin una organización que permitiera al paciente ejecutar alguna de las funciones perdidas.

"Las fibras nerviosas estaban gravemente dañadas, sin embargo las células permanecían intactas", dicen los autores. La situación clínica de Wallis no tenía nada que ver con la del controvertido caso de Terry Schiavo. En ese caso las células del cerebro (el córtex) estaban muertas, ha explicado a AP el doctor James Bernat, neurólogo de la Centro Médico Dartmouth-Hitchcock.


Terry Wallis sufrió un accidente de coche cuando tenía 19 años que le sumió en un profundo coma. Poco después 'despertó' y desde entonces ha permanecido durante casi dos décadas en un estado definido por los neurólogos como "de mínima consciencia". Ahora tiene 42 años y ha mejorado tanto que ha llamado la atención de los científicos que han estudiado a fondo su caso y acaban de publicar las conclusiones enJournal of Clinical Investigation.

Hace tres años, Wallis despertó de su estado de mínima consciencia durante su estancia en el centro de rehabilitación Mountain View, en Arkansas (EEUU). Desde entonces sus capacidades han ido mejorando poco a poco. Ahora puede hablar -lo primero que dijo fue "mamá"-, cuenta hasta 25 sin interrupciones e incluso hace chistes.

Aunque su familia dice que es el mismo que antes del fatal accidente, los científicos han observado que su memoria a corto plazo es muy limitada y todavía no puede comprender lo que le sucede. Además, aún no puede utilizar las piernas aunque éstas han recuperado cierta movilidad. Wallis no recuerda nada de sus dos décadas en estado inconsciente. Sólo se acuerda de su vida antes del accidente de tráfico. "Aún cree que Ronald Reagan es el presidente", ha comentado su progenitor. "Y hasta hace poco sostenía que tenía 20 años".

Henning Voss, experto en técnicas de imagen, ha dirigido el trabajo junto al neurólogo Nicholas Schiff del Colegio Médico Weill de la Universidad Cornell en New York City. Creen que el cerebro de Wallis se ha autorreparado: ha vuelto a conectar los pequeños nervios rotos en el accidente.

Restauración de la materia blanca

El cerebro está formado por materia gris y materia blanca. La gris es la corteza cerebral o córtex, y se considera el 'disco duro'. Por su parte, la materia blanca se considera el 'cableado' del 'ordenador', que es el cerebro. Los 'cables' son los axones de las neuronas que pueden alcanzar longitudes de hasta un metro. Es esta materia blanca la que ha sorprendido a los científicos con su capacidad de renovación.

Esto es posible en los casos en los que el cuerpo de las neuronas no se ha dañado, según indican los investigadores. No hay estudios que constaten este fenómeno de crecimiento axonal en el cerebro humano. Existen evidencias, pero en estudios con monos ardilla.

Los científicos apuntan que lo más probable es que el crecimiento de los nervios hasta la reconexión comenzara hace tres años cuando Wallis despertó y comenzó a hablar. "Nuestra interpretación de lo sucedido [el hecho de que Wallis haya abandonado el estado de mínima consciencia] es que durante todo este tiempo estaba teniendo lugar un proceso de autorreparación en el cerebro", ha indicado Voss.

Otros expertos apuntan a causas diferentes, como la remielinización de los axiones (la mielina es una sustancia grasa que actúa de 'aislante' para optimizar la conducción del impulso nervioso), o el crecimiento de los haces nerviosos que rodean al nervio dañado.

Para conocer el estado de su cerebro los investigadores han utilizado una técnica de imagen que no se aplica de forma rutinaria, la resonancia magnética por tensor de difusión. Esta resonancia se basa en la visión de la proporción de la cantidad de agua presente en el tejido nervioso. Cuando una zona está inflamada, es decir, lesionada, retiene más líquido.
Anormalidades muy evidentes

Compararon las imágenes del cerebro de Wallis con imágenes de cerebros que se suponen estables: el de 20 personas sanas y el de otro paciente en estado de mínima consciencia que no había mejorado desde hacía seis años. "Observamos lo sobrecogedoramente dañado que estaba su cerebro. Las anormalidades eran más que evidentes tras compararlos con personas sanas", ha comentado Schiff. La materia blanca estaba muy lesionada.

La primera toma de imágenes se realizó a los ocho meses desde que Wallis pronunció su primera palabra tras el accidente. Se repitió 18 meses después y los especialistas observaron que se habían formado nuevas conexiones en las zonas del cerebro relacionadas con el movimiento y el habla.

Así, los neurólogos han podido comprender un poco mejor cómo se rigen este tipo de fenómenos del sistema nervioso. Los implicados en este estudio reconocen que queda aún mucho por entender. Aseguran que la clave no es "esperar" a que se repare sino conocer por qué se produce la generación de nuevas conexiones.

El caso de Wallis es único y no ha sucedido en ningún otro paciente conocido en estado de mínima consciencia. Las imágenes del cerebro del otro paciente con daño cerebral, un chico de 24 años que también sufrió un accidente automovilístico, también denotaban cambios en las conexiones neuronales, pero éstas estaban desordenadas, sin una organización que permitiera al paciente ejecutar alguna de las funciones perdidas.

"Las fibras nerviosas estaban gravemente dañadas, sin embargo las células permanecían intactas", dicen los autores. La situación clínica de Wallis no tenía nada que ver con la del controvertido caso de Terry Schiavo. En ese caso las células del cerebro (el córtex) estaban muerta

jueves, 25 de junio de 2015

El porque algunas personas son Claustrofobicas...

LA CLAUSTROFOBIA TIENE EXPLICACIÓN:



Las personas afectadas por este tipo de fobia proyectan su 'espacio personal' mucho más allá de sus cuerpos
A los ascensores, a los túneles, al metro, a las habitaciones pequeñas... Los claustrofóbicos tienen miedo, pánico, a todos estos lugares, más bien a quedarse atrapados en ellos y... no poder respirar. ¿Por qué? Emory Stella Lourenco y Matthew Longo, de la Universidad Londres (Reino Unido), han dado con una de las causas de este tipo de fobia.
Al parecer, todos nos movemos en una burbuja de protección llamada 'espacio cercano', más comúnmente conocido como 'espacio personal'. Pero esta burbuja no es del mismo tamaño para todas las personas. Aquéllas que proyectan su espacio personal mucho más allá de sus cuerpos son más propensas a experimentar miedo claustrofóbico, según un nuevo estudio. Publicado en la revista 'Cognition' , es uno de los primeros en centrarse en los mecanismos de percepción del miedo claustrofóbico.
En él han participado 35 estudiantes con una media de edad de entre 18 y 33 años. Los investigadores les sometieron a pruebas para determinar su percepción del espacio así como a un cuestionario sobre claustrofobia con el fin de poder diagnosticar o no la patología.
En declaraciones Matthew Longo reconoce: "Hemos encontrado que las personas con más niveles de claustrofobia tienen un exagerado sentido del espacio que les rodea. En este momento, no sabemos aún si es la distorsión en la percepción espacial la que lleva al miedo, o viceversa. Ambas situaciones son probables".
Todo el mundo experimenta miedo claustrofóbico, en cierta medida, pero hay una amplia gama de diferencias en el grado entre los individuos. Cerca de un 4% sufren esta fobia, que se clasifica dentro de las fobias específicas (pánico a algo concreto) de forma grave, lo que puede provocar ataques de pánico cuando entran en un ascensor o se quedan atrapados en un habitación.
"Si aumentamos nuestra comprensión sobre los factores que contribuyen a la claustrofobia, tal vez podamos ayudar a los médicos a desarrollar terapias más eficaces contra este tipo de miedo que puede ser muy debilitante", afirman investigadores.
La claustrofobia se asocia a menudo con una experiencia pasada traumática, como quedarse atrapado en un túnel durante un largo periodo de tiempo. "Sin embargo, sabemos que algunas personas que experimentan estos sucesos en espacios reducidos no desarrollan claustrofobia", recuerdan los científicos británicos.
"Este hecho nos llevó a preguntarnos si otros factores podían estar implicados. Nuestros resultados muestran una clara relación entre el miedo claustrofóbico y los aspectos básicos de la percepción espacial. Las pruebas neuronales y de comportamiento muestran que tratamos de forma distinta el espacio que se alcanza con la mano que el que está más lejos. Se trata del sentido de adaptación para ser más conscientes de las cosas que están más cerca del cuerpo, tanto con fines utilitarios como defensivos", insiste el doctor Longo.
Ahora, los científicos están analizando cómo la gama de diferencias individuales en la percepción espacial se relaciona con el miedo. "Sabemos que los sujetos con más niveles de claustrofobia subestiman las distancias horizontales y sobre estiman las verticales", agrega.

viernes, 19 de junio de 2015

Esclerósis múltiple: la enfermedad de las mil caras


La que nunca duerme, la gran simuladora son algunos de los seudónimos que recibe la patología neurológica autoinmune más común entre los adultos jóvenes. Es impredecible. No todos los pacientes que la padecen presentan los mismos síntomas y secuelas físicas. Suele afectar a los jóvenes, principalmente entre los 20 y 40 años, y las mujeres la desarrollan con mayor frecuencia que los hombres. Uruguay presenta el índice más alto de pacientes de América Latina, y se estima que 23 de cada 100.000 habitantes la padecen. No obstante, es probable que haya más personas afectadas, ya que solo se registran las formas clínicamente definidas y no abarca a individuos en la etapa probable o posible. 
A Lorena (23) le detectaron la enfermedad cuando tenía quince años. En ese entonces cursaba segundo año de liceo y tuvo que abandonar los estudios. Había perdido el equilibrio, la visión y le dolía mucho la cabeza. A los dos años, y luego de dos meses de internación le confirmaron que tenía Esclerosis Múltiple (EM). Natalia (33) no recuerda con exactitud. La enfermedad le afectó la memoria. "Mi madre me dice las cosas y me olvido. No lo hago porque quiera, es algo que va junto con esto", dice al tiempo que mira su cuerpo. Hace un esfuerzo e intenta recordar. "El problema fue aproximadamente hace siete años cuando se me durmió la parte derecha de la cara. Nunca me imaginé que podía llegar a tener esta enfermedad", dice. Antes de la EM, Natalia se consideraba una persona activa. Actualmente se apoya en un bastón y en ocasiones utiliza la silla de ruedas. Alicia (23), por el contrario, camina muy bien y casi no muestra ningún síntoma visible que permita sospechar de su situación. Después de un año de licencia médica se reintegra al trabajo la próxima semana. Al igual que Natalia y Lorena, no tenía idea de que este problema existía.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad que varía notablemente de persona a persona. No todos los pacientes que la padecen presentan los mismos síntomas y secuelas físicas. Suele afectar a los jóvenes, principalmente entre los 20 y 40 años, y las mujeres la desarrollan con mayor frecuencia que los hombres. Uruguay presenta el índice más alto de pacientes de América Latina, y se estima que 23 de cada 100.000 habitantes la padecen. No obstante, es probable que haya más personas afectadas, ya que solo se registran las formas clínicamente definidas y no abarca a individuos con EM probable o posible.

Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica, más o menos progresiva, que afecta al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). El neurólogo Carlos Oehninger, vicepresidente del Comité Latinoamericano para la Investigación, Estudio y Tratamiento de la Esclerosis Múltiple en Uruguay explica que es una enfermedad auto inmune porque "desconoce algunos constituyentes del sistema nervioso central, los confunde con gérmenes extraños y los ataca". El sistema de defensa del paciente "sufre una alteración funcional que hace que los linfocitos B y T destruyan su propio tejido nervioso". En primer lugar se lesiona a la mielina, sustancia que protege y recubre al nervio y facilita la conducción de los impulsos eléctricos. Una vez que la mielina es lesionada deja al descubierto el tejido nervioso, de tal manera que los estímulos comienzan a transmitirse de forma interrumpida – de manera cada vez más lenta-, y allí se produce la aparición de los síntomas.

Entre la amplia variedad de síntomas se incluye la debilidad muscular, hormigueo, poca coordinación de movimientos, problemas de equilibrio, fatiga, alteraciones visuales, temblor, rigidez muscular, trastornos del habla, problemas intestinales o urinarios, disfunción sexual, problemas de memoria a corto plazo, y ocasionalmente problemas de juicio o razonamiento. La mayoría de las personas afectadas no presentan todos los signos. Según el doctor Oehninger, si bien puede resultar traumático para el paciente el padecimiento de cualquiera de estos síntomas, no se trata de una enfermedad que diminuya las expectativas de vida, salvo excepciones. "Mucho depende de la voluntad y las ganas de cada paciente", aclara el neurólogo.

Alejandro (39) tuvo su primer empuje –así se le llama a los trastornos que provoca la enfermedad- en diciembre de 2014. En su caso comenzó con problemas urinarios. "Me pasaba de tener muchas ganas de ir al baño y no poder controlarlo. El urólogo no me encontró infección alguna, pero al ver que tenía problemas para caminar me derivó al neurólogo", explica. Allí le detectaron la EM. Hoy día debe usar pañales para estar más tranquilo. "Yo siempre digo que con esta enfermedad volví a nacer", bromea con respecto al uso diario de pañales.

Actualmente se ríe de la enfermedad pero reconoce que no le fue nada fácil. "Me llevó un largo tiempo asimilar esto. Antes me preguntaban por qué andaba rengo y les contestaba que era rengo hacía años. Hoy día, me preguntan y les digo lo que tengo, y hasta les cuento de qué se trata la enfermedad", aclara. Según Alicia, existen dos opciones para sobrellevar la EM: "O te compadecés o te reís: yo opté por reírme. La enfermedad no me puede matar a mí, yo la tengo que matar a ella", explica.

El factor emocional y el apoyo de la familia son aspectos fundamenales en la vida de un paciente con EM. A Andrea (34) le costó sobrellevar la enfermedad: "La primera etapa fue de no aceptación. No podía creer que una enfermedad había llegado a mi vida para acompañarme el resto de mis días". Sin embargo no tiene palabras para agradecer la invalorable compañía de su esposo e hijo. "Ellos son el motor de mi vida", dice con los ojos brillosos.

Según Débora Fleschler, responsable del Área de Psicología del Centro de Atención de Esclerosis Múltiple de Argentina (EMA) cuando se diagnostica un caso de EM la vida familiar gira en torno a esta nueva situación, y todo lo demás queda entre paréntesis. "Se siente una mezcla de sorpresa y angustia difícil de metabolizar, e incluso se tiende a ocultar estos sentimientos con la preocupación de cuidar al integrante enfermo" (¿Qué necesita una persona con Esclerosis Múltiple?). Con la aparición de la enfermedad la economía de la casa varía, ya que se trata de una medicación costosa. Andrea y su esposo acostumbraban viajar, salir y darse "algunos gustos". Ahora no lo pueden hacer. "En la última recaída tuvimos que pedir un préstamo y suspender el festejo de cumpleaños de mi hijo, Santiago. La plata se fue toda con la enfermedad", comenta Andrea.

Para su esposo lo más difícil fue tener que abandonar proyectos a largo plazo. "Ella cambió su mentalidad y arrastró a la familia. Nos llevó a vivir el hoy. No sabés lo que puede pasar mañana", dice mientras abraza a su esposa. Pero no todos los familiares, amigos y parejas tienen la misma fuerza de voluntad. Alejandro perdió a su esposa a causa de la enfermedad. Las disfunciones sexuales que le provocó la EM desgastaron su relación. "Después de un año mi mujer me dejó. Fue un golpe duro", recuerda.

Las causas son aun desconocidas, si bien existen muchas hipótesis al respecto. Una de ellas puede ser el factor ambiental, explica el doctor Oehninger. "Suele ocurrir con poca frecuencia en la línea ecuatorial del globo terráqueo. En Ecuador la prevalencia es muy baja, y va aumentando notoriamente a medida que nos acercamos a los polos", explica el neurólogo. En los países de temperatura fría existen altos índices de personas que padecen EM. En este sentido resulta curioso que Uruguay presente el índice más alto de América del Sur cuando hay otras regiones más frías, como por ejemplo el sur de Argentina. A esto el neurólogo atribuye una nueva variable: la ascendencia étnica europea, que "tiene gran prevalencia de contraer la EM". El doctor aclara que si bien no se trata de una enfermedad que se hereda de padre a hijo (como el color de ojos), existe una herencia genética compleja, no de persona a persona, sino de poblaciones.

Otro motivo que puede despertar síntomas, muy común en el mundo occidental, es el estrés. En países de Oriente, donde el estrés no constituye un problema frecuente es muy baja la cantidad de personas afectadas. También se mencionan como posibles causas la alimentación y la exposición al sol. Se recomienda a los pacientes evitar el calor y los baños de temperatura elevada. Se reconoce que las personas con EM mejoran al aplicarse hielo, y tomar bebidas heladas.

Medicamentos y costos sociales

Tener un paciente con EM implica un costo elevado para cualquier institución médica. Al ser una enfermedad que por el momento no tiene cura requiere de un tratamiento prolongado –si no es para toda la vida- y los medicamentos que están en el mercado son sumamente caros. Según investigaciones realizadas por el Comité Brasilero de Tratamiento y Pesquisa de Esclerosis Múltiple (BCTRIMS), el costo anual de un paciente en EE.UU. es cercano a los 20.000 dólares. A su vez, el costo de la enfermedad durante la vida de un paciente fue calculado en 1994, y equivale a 2.5 millones de dólares.

Entre los distintos tratamientos se encuentra la terapia moduladora inmune, que se aplica mediante un fármaco llamado Interferón, utilizado para pacientes con recaídas. Esta droga se inyecta bajo la piel o en el músculo, una o varias veces a la semana. En el mercado existen varios tipos de Interferón fabricados por distintos laboratorios. Cada Interferón cuesta entre 1000 y 1200 dólares. Estas cifras elevadas, en ocasiones, generan roces y conflictos de intereses entre la sociedad médica y sus pacientes.

"Tengo Esclerosis Múltiple. Soy socia del CASMU y me han suspendido mi tratamiento que llevo desde hace 7 años". Así decía el humilde cartel forrado con nylon, que Sonia Jesarllian (52) llevó durante una semana a la puerta del CASMU como medida de protesta. "La gente que pasaba por allí no entendía cuál era mi problema, incluso hasta me querían dar dinero", comentó. El problema, según Sonia consistía en que su sociedad médica, de un momento a otro, intentó cambiar la medicación y la de trece pacientes más. Hasta marzo se suministraba a los pacientes el Interferón Beta 1ª intramuscular, que se aplica una vez por semana. A partir del 15 del mismo mes, tras una resolución institucional, se intentó cambiar para la misma droga Interferón Beta, pero de aplicación subcutánea –fabricado por un laboratorio uruguayo-, y con una constancia de tres veces a la semana. Para el neurólogo Oehninger "si el médico tratante receta un fármaco específico porque considera que va a tener efectos positivos en el paciente, y efectivamente los tiene, no es éticamente correcto que la institución médica decida cambiarlo por otro".

Uno de los principales problemas de esta medicación es la incertidumbre acerca de la reacción que puede generar en los pacientes, ya que en muchos casos provoca efectos colaterales muy fuertes, como brotes alérgicos, vómitos, estados gripales, necrosis o sequedad en la garganta. Sonia, hace siete años que toma el Interferón Beta 1ª intramuscular. Según cuenta, los efectos de este fármaco tuvieron en su cuerpo una respuesta positiva. "Antes de empezar a inyectarme no podía caminar bien ni tenía fuerza en las manos. Para comer era todo un problema porque no podía coordinar", recuerda. Al año de haber aplicado el intramuscular empezó a trabajar y hasta el momento no acusa problema alguno. Lo que Sonia no logra entender es: "¿Por qué cambiar una medicación que hace siete años me ayuda a vivir, por otra que no se qué efectos puede tener en mi cuerpo?". El País intentó comunicarse con autoridades del CASMU pero la dirección técnica de medicamentos no quiso hacer declaraciones al respecto.

Luego de varias idas y venidas, otra de las pacientes de la institución, Fabiana Pérez, decidió contratar un abogado y presentar un recurso de amparo al considerar poco ético el cambio de fármaco implementado por la mutualista. Así fue que el viernes 7 de abril la Justicia ordenó a la sociedad médica a suministrar la misma medicación a los trece pacientes afectados, entre los que se encontraba Sonia. Hasta el momento se cumple con el fallo judicial y se suministra el fármaco acordado. Sin embargo, Sonia está absolutamente convencida de que para las instituciones médicas como para los laboratorios los pacientes "somos un negocio en este juego de intereses", y lamenta ser rehén de "un grupo de personas que manejan dinero con la enfermedad de la gente".

Actualmente se están realizando investigaciones a nivel mundial en base a distintas hipótesis que permitan combatir por completo a la EM. El Doctor Oehninger si bien explicó que "en el horizonte visible todavía no existe una cura definitiva, hay una cantidad enorme de nuevas drogas a estudio, en fase experimental dos y tres". En Brasil se realizan estudios con células madre, que son auto transplantadas en el paciente, y pueden significar "un paso enorme en la lucha contra la enfermedad", explicó el doctor. Al preguntarle a Natalia sobre sus expectativas reconoce que nunca se lo planteó. "Cuesta ponerse a pensar sobre eso. De un día para el otro se me cerraron muchas puertas. Toma un tiempo para pensar y continúa: "La ilusión siempre está", reconoce. Alicia, en cambio, piensa en eso todos los días de su vida: "Sería una de las cosas más lindas que me podría pasar", comenta con una sonrisa esperanzadora.

Un viaje saludable

En Uruguay existe EMUR (Esclerosis Múltiple Uruguay), una asociación civil que nuclea a personas que padecen la enfermedad, y tiene como principal objetivo informar, acompañar y ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas, así como también de sus familiares. Los días 5, 6 y 7 de mayo se realizó un viaje a las Termas de Almirón, entre familiares, pacientes y doctores.

Para el doctor Oehninger -que participó en la excursión- la finalidad del viaje abarca distintos aspectos ya que "es una actividad recreativa, de tratamiento, educacional y científica. A su vez sirve para evitar el auto aislamiento, ya que muchos de los pacientes, según explica el neurólogo "tienen la tendencia a aislarse del resto, y en muchos casos, los lleva a la depresión, algo no conveniente para un paciente con EM".

El hecho de que el destino del viaje sean las Termas de Almirón no fue casualidad. Janette Lasada, fisioterapeuta de Guichón, entiende que la hidroterapia es fundamental para un paciente con EM. "Los ejercicios en el agua fortalecen los músculos, las articulaciones y la parte respiratoria del individuo, además de que ayudan a mejorar la coordinación y el equilibrio", explica. Para la fisioterapeuta las características termales de Almirón la transforman en "el lugar ideal para trabajar con pacientes de EM y otras patologías neurológicas". La temperatura del agua ronda entre los 20 y 30 grados, y son las únicas termas de agua salada. "Sería fantástico contar con un centro de rehabilitación en las Termas de Almirón", concluye Lasada, con la esperanza de que sus dichos se transformen en hechos.
esclerosis múltiple. Uruguay es el país con mayor prevalencia de la enfermedad en América Latina. Al ser crónica, el paciente deberá cargar toda la vida con ella. Los medicamentos necesarios para el tratamiento son muy caros y no todos pueden acceder a ellos. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Apps para Smartphones detectan ataques de epilepsia y mejoran el tratamiento del ictus


La Academia de Neurología de EE UU presentará en su reunión anual, que tendrá lugar el próximo mes de abril en Filadelfia, los estudios sobre dos aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes que tienen como objetivo ayudar a detectar ataques de epilepsia y mejorar el tratamiento de ictus, respectivamente.

La primera de estas aplicaciones ha sido desarrollada por Victor Patterson, un neurólogo norirlandés retirado que ahora se dedica a la innovación en telemedicina.
"A menudo puede resultar difícil saber si una persona está teniendo un ataque de epilepsia. Nuestra aplicación va a ayudar a los profesionales de la salud a evaluar y hacer el diagnóstico, especialmente cuando los médicos no estén disponibles”, señala Patterson.
Para crear esta aplicación, Patteson y un grupo de colaboradores formularon preguntas a 67 personas sobre sus convulsiones. Después, las preguntas y respuestas más útiles para predecir un ataque epiléptico se utilizaron en la creación de la aplicación.
A continuación, la app fue probada en 132 personas en India y Nepal, y los resultados se compararon con el diagnóstico de un médico. Según el neurólogo, la aplicación fue  informativa en el 87% de las personas estudiadas y estuvieron de acuerdo con el diagnóstico del médico en el 96% de los casos.
La segunda aplicación se ha desarrollado con la idea de hacer más fácil y eficaz el cuidado de los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular agudo.
Este desarrollo ha sido llevado a cabo por Claude Nguyen, un destacado neurólogo de la Universidad de Pensilvania (EE UU).
“El cuidado de pacientes con ictus requiere realizar muchas tareas al mismo tiempo, desde el suministro de la medicación a su evaluación para ensayos clínicos e incluso movilizar recursos para lograr las metas establecidas”, señala Nguyen.
El neurólogo llevaba tiempo pensando en crear esta aplicación, que ha desarrollado en su tiempo libre y en la que ha incluido elementos para mejorar la calidad del tratamiento, facilitar la comunicación y controlar los ensayos clínicos.
La app ya está siendo utilizada por médicos, enfermeras y personal de apoyo en la Universidad de Texas, institución en la que Nguyen  fue becario de investigación y donde inició la idea de desarrollar esta herramienta.

miércoles, 22 de abril de 2015

Tipos de Tumores Cerebrales o Tambien Llamado Cancer Cerebral o de Cerebro


Al crecimiento anormal de células en el cerebro se le denomina tumor cerebral. Los tumores cerebrales pueden ser malignos (cancerosos) o benignos (no cancerosos).
La sospecha de un tumor cerebral puede surgir por primera vez por un comportamiento anormal u otros síntomas. Los síntomas típicamente se investigan con una serie de pruebas dirigidas a realizar un diagnóstico. Si el diagnóstico es un tumor cerebral, se necesita más información sobre las células cancerosas para determinar el mejor tratamiento posible. Hay muchos tipos de tumores cerebrales que difieren según el tipo de células que componen el tumor. Igualmente, determinar la extensión del cáncer ayuda al médico a conocer la probabilidad de que el tumor se extienda a otros tejidos cerebrales, una característica a la que puede denominarse agresividad del tumor.
A continuación se ofrece una perspectiva de los cánceres cerebrales, con información sobre los siguientes temas:
  • Síntomas del cáncer cerebral
  • Pruebas para diagnosticar el cáncer cerebral
  • El diagnóstico: Malignidad, tipo y grado del tumor cerebral
    • ¿Benigno o maligno?
    • Grado tumoral
    • Tipos de tumores cerebrales
  • Introducción a los tratamientos para el cáncer cerebral
    • Cirugía
    • Radioterapia
    • Quimioterapia
Síntomas de los tumores cerebrales
Los síntomas de los tumores cerebrales varían mucho dependiendo del tipo y la localización del tumor. Sin embargo, algunos de los síntomas más frecuentes son náuseas, vómitos y dolores de cabeza. Estos síntomas a menudo se producen por aumento de la presión intracraneal, dentro del cráneo, que produce compresión del tejido cerebral.
Además de aumentar la presión, los tumores engloban y/o dañan el tejido normal de alrededor a medida que crecen. En el caso de los tumores cerebrales, esto puede conducir a deterioro de las funciones cognitivas y síntomas asociados. Los síntomas asociados a los tumores cerebrales dependen en gran medida de la localización del tumor. Las diferentes áreas del cerebro, denominadas lóbulos, son responsables de distintas funciones cerebrales. Por ejemplo, la memoria tiene su lugar fundamentalmente en el lóbulo frontal del cerebro (la parte anterior del cerebro, situada justo detrás de la frente). Un tumor cerebral en el lóbulo frontal puede asociarse a pérdida de memoria. Sin embargo, las áreas del cerebro realizan diversas funciones y por tanto, los síntomas pueden ser diversos.
Los síntomas asociados a las partes principales del cerebro pueden ser uno o más de los siguientes:
Lóbulo frontal (situado en la parte anterior, detrás de la frente)
  • Pérdida de memoria
  • Deterioro del sentido del olfato
  • Pérdida de visión
  • Cambios de comportamiento, emocionales y cognitivos
  • Deterioro del juicio
Lóbulo parietal (en la parte superior de la cabeza)
  • Deterioro del habla
  • Incapacidad para escribir
  • Falta de reconocimiento
Lóbulo occipital (parte posterior e inferior del cráneo)
  • Pérdida de visión en uno o ambos ojos y convulsiones
Lóbulo temporal (situado en la parte lateral de la cabeza, detrás de las sienes)
  • Deterioro del habla
  • Convulsiones
  • Algunos pacientes pueden no mostrar ningún síntoma
Tronco cerebral (situado en regiones profundas del cerebro)
  • Irritabilidad
  • Dificultad para hablar y tragar
  • Somnolencia
  • Dolor de cabeza, especialmente por la mañana
  • Debilidad muscular en un lado de la cara o el cuerpo
  • Pérdida de visión, caída del párpado u ojos cerrados
  • Vómitos
Pruebas diagnósticas para los tumores cerebrales
Los médicos pueden utilizar varias pruebas para diagnosticar un tumor cerebral. El objetivo de realizar pruebas diagnósticas es, en primer lugar, determinar si un crecimiento anormal es maligno (canceroso) o benigno (no canceroso) y, en segundo lugar, si es maligno, determinar qué tipo de cáncer es, cuánto se ha extendido, lo que se denomina el estadio de la enfermedad.
Entre las pruebas que se realizan con frecuencia para diagnosticar tumores cerebrales están:
  • Exploración neurológica
  • Resonancia magnética (RM)
  • Tomografía computadorizada (TC)
  • Tomografía por emisión de positrones (PET)
  • Biopsia
Exploración neurológica: El objetivo de la exploración neurológica es evaluar el sistema nervioso para determinar si existen anomalías. Una exploración típica implica estudiar los reflejos, la sensación, la fuerza muscular, el movimiento de los ojos y la boca, la coordinación y la alerta.
Resonancia magnética (RM): La RM es quizás la prueba más valiosa que utilizan los médicos para diagnosticar los tumores cerebrales. La RM usa un fuerte imán y ondas de radiofrecuencia para producir una imagen de los órganos y estructuras internos. Bajo la influencia del fuerte imán, los átomos de hidrógeno del cuerpo se alinean como las agujas de una brújula. A continuación, se expone al paciente a ondas de radio que hacen que los átomos de hidrógeno cambien momentáneamente de posición. En el proceso de volver a su orientación bajo la influencia del imán, emiten una breve señal de radio. La intensidad de estas ondas de radio refleja el tipo de tejido que existe en esa área del cuerpo. El sistema de RM pasa por el área del cuerpo que se está estudiando, punto por punto, recogiendo información acerca de las ondas de radio emitidas. Un ordenador genera una imagen de los órganos y estructuras basada en estos registros de las ondas de radio.
La RM es útil para diagnosticar los tumores cerebrales porque aporta de forma exacta:
  • Una descripción de la anatomía del cerebro y la forma del posible tejido tumoral y
  • La definición de la extensión del edema (hinchazón) circundante.
El tronco cerebral es una parte del cerebro situada cerca de la base del cráneo. La RM es la mejor prueba para identificar las estructuras y los tumores del tronco cerebral.
Tomografía computadorizada (TC): Un estudio con TC es una radiografía detallada. El sistema de imagen de TC se compone de una mesa móvil que traslada al paciente a través de una abertura circular y una máquina de rayos X que rota alrededor del paciente a medida que se mueve. Los detectores del lado del paciente opuesto al lado por donde entraron los rayos X registran la radiación que sale de ese corte del cuerpo del paciente, creando una “foto” de rayos X en una posición (ángulo). Se recogen muchas “fotos” diferentes durante una rotación completa de la máquina de rayos X. Luego, un ordenador monta la serie de imágenes de rayos X en un corte transversal, que es una imagen de una pequeña rodaja del cuerpo. Un estudio de TC es una serie de estas imágenes transversales.
La TC es una prueba menos cara que la RM y aporta una buena definición de los tumores cerebrales extraxiales, o tumores cerebrales que no se encuentran en áreas profundas del cráneo. Sin embargo, este tipo de estudio no aporta una definición eficaz de la magnitud de la hinchazón y sólo aporta una única imagen plana, en lugar de una imagen tridimensional. Los TC son útiles para identificar los neurinomas acústicos o los meningiomas.
Tomografía por emisión de p
ositrones (PET):
 A diferencia de las técnicas que aportan imágenes anatómicas, como las radiografías, la TC y la RM, los estudios de PET muestran cambios químicos y fisiológicos relacionados con el metabolismo. Esto es importante porque estos cambios funcionales a menudo se producen antes que los cambios estructurales en los tejidos. Por tanto, las imágenes de PET pueden mostrar anormalidades mucho antes de lo que se revelaría con una radiografía, TC o RM.
Antes de un estudio de PET, el paciente recibirá una inyección de un radiofármaco, que es un fármaco marcado con un elemento básico de las sustancias biológicas, denominado isótopo. Estos isótopos se distribuyen en los órganos y tejidos del cuerpo e imitan a sustancias naturales como los azúcares, el agua, las proteínas y el oxígeno. Esta sustancia radiactiva luego es captada por las células cancerosas, permitiendo así al radiólogo visualizar las áreas de aumento de la actividad.
Después de que el paciente haya recibido la inyección, una pequeña cantidad de radiación pasa a través del cuerpo, que detecta los isótopos y revela detalles del metabolismo a escala celular. Aunque la radiación es diferente a la empleada en la radiografía, es aproximadamente equivalente a la que se administra en dos radiografías de tórax. Una vez terminado el estudio, la radiación no permanece en el cuerpo durante mucho tiempo.
Los estudios PET se usan a menudo después de que un estudio anatómico, como la RM o la TC, haya demostrado que existe una masa anormal. Con una imagen de PET que refleja la actividad metabólica del tumor, los médicos pueden determinar si el tumor es benigno o maligno. La PET se usa también para determinar con exactitud el estadio del tumor cerebral.
Biopsia: Cuando los estudios de TC, RM o PET muestran pruebas de un tejido cerebral anormal, a menudo es necesaria una biopsia para confirmar el diagnóstico. Una biopsia conlleva extraer una muestra del tejido anormal para su examen al microscopio. Hay diversos tipos diferentes de biopsias y el método empleado para obtener una muestra tisular depende del tamaño y la localización del tumor sospechado.
  • Una biopsia típica es la extirpación quirúrgica de una masa de células anormales.
  • La aspiración con aguja fina conlleva guiar una aguja delgada hacia el tumor y aspirar suavemente células para su evaluación microscópica.
  • En una biopsia estereotáctica se utiliza un ordenador y un estudio tridimensional para dirigir la colocación de la aguja de aspiración.
Para más información sobre las biopsias y las técnicas estereotácticas, vaya a Cirugía de los tumores cerebrales.
El diagnóstico: Malignidad, tipo y grado del tumor cerebral
Los resultados de las pruebas diagnósticas aportan información detallada a partir de la cual un equipo de profesionales sanitarios puede realizar un diagnóstico exacto. El diagnóstico incluye la identificación de si el tumor es benigno o maligno, el tipo de tumor cerebral y el grado tumoral, o medida en la que las células han mutado e invadido el tejido cerebral próximo. Un diagnóstico exacto es fundamental para determinar el tratamiento óptimo.
¿Benigno o maligno?
Los tumores cerebrales se califican como benignos o malignos según el aspecto al microscopio de las células de la muestra de biopsia. Típicamente, los tumores benignos son menos agresivos y más tratables que los tumores malignos.
Tumores cerebrales benignos: Un tumor cerebral benigno consta de células que tienen un aspecto normal o casi normal cuando se ven al microscopio. El tumor tiene crecimiento muy lento, límites claros que forman una cápsula y no se extiende al tejido cerebral adyacente. Los tumores cerebrales benignos crecen como un globo que se está hinchando, con una cápsula intacta y sin invasión directa del tejido cerebral. Sin embargo, los tumores cerebrales benignos pueden producir daños cerebrales o considerarse potencialmente mortales debido a su capacidad para englobar áreas del cerebro ocupadas por células normales, produciendo aumento de la presión sobre ellas y disfunción.
La cirugía por sí sola a menudo es curativa en tumores benignos que se encuentran en lugares donde es posible la extirpación completa. Los tumores cerebrales benignos más frecuentes son los meningiomas y los tumores de los revestimientos nerviosos (neurilemomas).
Tumores cerebrales malignos: Los tumores cerebrales malignos o cancerosos crecen hacia el tejido cerebral normal adyacente y lo invaden, pero rara vez se extienden fuera del cerebro. Los tumores cerebrales malignos pueden tener un crecimiento lento o rápido y suelen ser potencialmente mortales debido a su capacidad para invadir y destruir el tejido cerebral normal. Los tumores cerebrales malignos pueden extenderse a otras zonas del cerebro y la médula espinal, porque carecen de límites claros y son difíciles de extirpar sin daños excesivos al tejido cerebral normal. Las células de los tumores cerebrales malignos pueden desprenderse también de su lugar inicial y viajar a partes alejadas del cerebro y la médula espinal a través del líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, la mayoría de los tumores cerebrales malignos permanecen localizados, en la zona en la que comenzaron.
Hay dos tipos de tumores cerebrales malignos, primarios y metastásicos. Los tumores cerebrales primarios se originan en células del cerebro y los hay de muchos tipos. El tipo más frecuente de tumor cerebral primario maligno es el glioblastoma multiforme (astrocitoma de grado IV), que representa aproximadamente el 20% de todos los tumores cerebrales primarios.
Los tumores cerebrales metastásicos son los cánceres que se han extendido desde otra parte del cuerpo al cerebro. Entre los cánceres que con frecuencia se extienden al cerebro están los de mama y los de pulmón.
Grado tumoral
El grado de un tumor se determina por la medida en la que las células tumorales tienen aspecto diferente de las células normales cuando se ven bajo el microscopio. El grado es un factor importante porque la medida en la que el cáncer se ha diferenciado o ha mutado en comparación con las células normales, puede ayudar a determinar la mejor opción de tratamiento posible.
Tumores de grado I: Los tumores de grado I son los menos malignos, lo que significa que tienen aspecto casi normal cuando se ven bajo un microscopio. Estos tumores crecen lentamente y suelen asociarse a buena supervivencia a largo plazo. La cirugía por sí sola puede ser un tratamiento eficaz para tumores de este grado. El astrocitoma pilocítico, el craniofaringioma y muchos tumores de las neuronas, como elgangliocitoma y el ganglioglioma, son ejemplos de tumores de grado I.
Tumores de grado II (bien diferenciados): Los tumores de grado II tienen un aspecto ligeramente anormal al microscopio y tienen un crecimiento relativamente lento. Aunque las células de los tumores de grado II no son normales, siguen siendo bien diferenciados, lo que significa que tienen límites claros y por tanto, no son tan agresivos como los tumores de alto grado. Sin embargo, pueden invadir tejido normal adyacente y a veces, estos tumores reaparecen con un grado mayor.
Tumores de grado III (anaplásicos): Los tumores de grado III son, por definición, malignos, aunque no siempre hay una distinción clara entre un tumor de grado II y uno de grado III. Las células de un tumor de grado III son células anormales que se reproducen activamente y se extienden al tejido cerebral normal adyacente. Estos tumores tienden a reaparecer, a menudo con un grado mayor.
Tumores de grado IV (blastomas): Los tumores más malignos se designan como de grado IV. Tienen un aspecto raro cuando se ven al microsc
opio, se reproducen rápidamente y se infiltran en los tejidos cerebrales normales adyacentes. Estos tumores inducen la formación de nuevos vasos sanguíneos para mantener su rápido crecimiento. También tienen áreas de células muertas en su centro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) designa a los tumores de grado IV como “blastomas”. El glioblastoma multiforme es un glioma de grado IV y es el ejemplo más frecuente.
Tipos de tumores cerebrales
La principal distinción en los tumores cerebrales es si se originaron en el cerebro o si se extendieron desde otra localización, como la mama o el pulmón, al cerebro. Estos últimos se denominan tumores cerebrales secundarios o metastásicos y las células son idénticas a las células cancerosas de la localización original.
Los cánceres que se originan en el cerebro se llaman tumores cerebrales primarios. Hay muchos tipos diferentes de tumores cerebrales primarios y se clasifican por el tipo de tejido en el que surgen. Los tumores cerebrales más frecuentes son los gliomas, que se originan en las células gliales situadas en el cerebro que realizan funciones de apoyo para las células que conducen los impulsos nerviosos. Hay también muchos tipos de tumores cerebrales no gliales que surgen de otros tipos de células del cerebro; sin embargo, la mayoría de estos tumores son raros.
Entre los tipos principales de tumores cerebrales están los siguientes:
Tumores cerebrales primarios
Gliomas
  • Astrocitomas
  • Ependimomas
  • Oligodendrogliomas
  • Gliomas mixtos
Tumores cerebrales no gliales
  • Craniofaringiomas
  • Tumores de células germinales
  • Meningiomas
  • Tumores pineales
  • Adenomas hipofisarios
  • Tumores neuroectodérmicos primitivos (PNET)
  • Schwanomas
Tumores cerebrales metastásicos
Los tumores cerebrales metastásicos son cánceres que se han extendido desde su lugar de origen hasta el cerebro. Las metástasis en el SNC suelen producirse a través del torrente sanguíneo. Una célula cancerosa puede desprenderse de su localización original en el cuerpo y viajar por el sistema circulatorio hasta quedar alojada en una pequeña red capilar del tejido cerebral. Los tumores cerebrales metastásicos son el tumor cerebral más frecuente y se producen con una frecuencia hasta cuatro veces mayor que los tumores cerebrales primarios. Los cánceres que con más frecuencia metastatizan al cerebro son los de mama y los de pulmón.
Para más información, vaya al centro de información del cáncer primario que se ha extendido, como el Cáncer de mama o el Cáncer de pulmón.
Gliomas
Aproximadamente la mitad de todos los tumores cerebrales primarios y alrededor de una quinta parte de todos los tumores primarios de la médula espinal son gliomas, lo que significa que crecen a partir de células gliales. Las células gliales aportan funciones de apoyo a las neuronas, las células cerebrales que conducen los impulsos nerviosos.
Astrocitomas: Los astrocitomas son la forma más frecuente de glioma y el tipo más frecuente de tumor cerebral primario. Estos tumores pueden desarrollarse en cualquier parte del sistema nervioso central: el cerebro, el tronco cerebral o la médula espinal. Los astrocitomas se subclasifican de acuerdo con el aspecto de las células al microscopio. Las células que están bien diferenciadas significa que tienen límites y estructura claras. Son la forma menos maligna de tumor cerebral.
  • Astrocitoma no invasivo: Los astrocitomas no invasivos son tumores que crecen lentamente y habitualmente no crecen hacia los tejidos que los rodean. Hay dos tipos de astrocitomas no invasivos, denominados pilocítico juvenil y subependimario.
  • Astrocitoma difuso (astrocitoma grado I-II): Los astrocitomas difusos contienen células que son relativamente normales y se consideran tumores de bajo grado. Crecen de forma relativamente lenta y a veces pueden extirparse completamente mediante cirugía. Sin embargo, incluso los astrocitomas bien diferenciados pueden ser potencialmente mortales si son inaccesibles. En algunos casos, estos tumores pueden también progresar o recidivar como tumores de mayor grado.
  • Astrocitoma anaplásico (astrocitoma grado III): Los astrocitomas anaplásicos crecen más rápidamente que los tumores de bajo grado y contienen células con rasgos malignos, lo que significa que tienen un aspecto muy diferente al de las células normales cuando se ven bajo un microscopio.
  • Glioblastoma multiforme (astrocitoma en grado IV, GBM): El estadio más avanzado del astrocitoma se denomina glioblastoma multiforme o GBM. Estos tumores crecen rápidamente, invaden los tejidos próximos y contienen células que son muy malignas. El GBM se encuentra entre los tumores cerebrales primarios más frecuentes y devastadores que afectan a los adultos.
  • Glioblastoma multiforme recidivante: Al GBM que ha vuelto o ha avanzado después del tratamiento inicial se le denomina recidivante. El GBM recidivante puede producirse después del tratamiento inicial de un astrocitoma de grado más bajo, como el difuso o el anaplásico.
Ependimomas: Se llama ependimomas a los tumores cerebrales que se desarrollan a partir de células que tapizan las cavidades huecas del cerebro y el canal que contiene la médula espinal. La mayoría de estos tumores suelen ser benignos (no cancerosos) y de crecimiento lento.

  • Ependimoma bien diferenciado (grado II): Los ependimomas bien diferenciados tienen células que se parecen mucho a las células normales y crecen muy lentamente.
  • Ependimoma anaplásico (grado III): Los ependimomas anaplásicos son tumores ependimarios que no se parecen a las células normales y crecen más rápidamente que los tumores ependimarios bien diferenciados.
  • Ependimoblastoma (grado IV): Los ependimoblastomas son cánceres raros que suelen producirse en niños. Pueden crecer muy rápidamente.
Oligodendroglioma: Los tumores denominados oligodendrogliomas se originan en las células del cerebro conocidas como oligodendrocitos, que proporcionan apoyo y nutrición a las células que transmiten los impulsos nerviosos.
  • Los oligodendrogliomas bien diferenciados son tumores de crecimiento lento que se parecen mucho a las células normales.
  • Los oligodendrogliomas anaplásicos crecen más rápidamente y las células cancerosas tienen un aspecto muy diferente a las células normales.
Gliomas mixtos: Los gliomas que se producen en más de un tipo de célula cerebral se denominan mixtos y pueden incluir astrocitos, células ependimarias y/o oligodendrocitos. Los gliomas mixtos incluyen tres tipos distintos de tumores: astrocitoma-ependimoma mixto, astrocitoma-oligodendroglioma mixto y astrocitoma-ependimoma-oligodendroglioma mixto.
Tumores cerebrales no gliales
Craniofaringiomas: Otro tumor que se desarrolla en la región de la hipófisis cerca del hipotálamo se denomina craniofaringioma. Estos tumores suelen ser benignos; sin embargo, a veces se les considera malignos porque pueden presionar o dañar al hipotálamo y afectar a funciones vitales. Estos tumores suelen producirse en niños y adolescentes.
Tumores de células germinales: Los tumores de células germinales surgen de las células sexuales en desarrollo, denominadas células germinales. Hay diferentes tipos de tumores de células germinales, como los germinomas, los carcinomas embrionarios, los coriocarcinomas y los teratomas.
Meningiomas: Los meningiomas son tumores
cerebrales muy frecuentes que se producen en las membranas que cubren y protegen al cerebro y la médula espinal (las meninges). Los meningiomas suelen crecer lentamente y tienden a afectar a más mujeres que a hombres. La mayoría de los meningiomas se consideran tumores benignos; sin embargo, incluso los tumores cerebrales benignos pueden producir discapacidad y a veces, ser potencialmente mortales. El meningioma maligno es un tumor raro que crece más rápidamente que los meningiomas benignos. Entre los tipos de meningioma maligno están el meningioma anaplásico, el hemangiopericitoma y el meningioma papilar.
Tumores pineales: Los tumores de la región pineal son tumores que se encuentran en o alrededor de la glándula pineal, un diminuto órgano situado próximo al centro del cerebro, que es responsable de los cambios en la energía vital con la luz y la oscuridad, produciendo somnolencia con la oscuridad y alerta al aumentar la luz. Los tumores pueden ser de crecimiento lento (pineocitomas) o de crecimiento rápido (pineoblastomas). La región pineal es muy difícil de acceder y a menudo, estos tumores no pueden extirparse.
Adenomas hipofisarios: La hipófisis es una estructura pequeña, del tamaño de un guisante, situada en la base del cerebro, en el centro de la cabeza, por detrás de los ojos. Es muy importante porque secreta varios mensajeros químicos conocidos como hormonas, que ayudan a controlar las otras glándulas del cuerpo y regular el crecimiento, el metabolismo, la maduración y otros procesos esenciales del cuerpo. Los tumores de la hipófisis se denominan adenomas hipofisarios. Casi todos los adenomas son benignos, pero su lenta expansión comprime las estructuras normales que los rodean, suprimiendo la función hipofisaria normal y produciendo a veces dolor de cabeza o problemas de visión. Los adenomas hipofisarios rara vez metastatizan o se extienden a otras áreas del cuerpo. Los médicos clasifican los tumores hipofisarios en dos grupos – secretores y no secretores. Los tumores secretores liberan niveles inusualmente altos de hormonas hipofisarias, desencadenando diversos síntomas.
Tumores neuroectodérmicos primitivos (PNET): Los PNET son tumores raros que se producen en niños y adultos jóvenes. El tipo más frecuente de PNET es el meduloblastoma, que surge de las células nerviosas en desarrollo, que normalmente no permanecen en el cuerpo después del nacimiento. Estos tumores cerebrales comienzan en la parte inferior del cerebro y pueden extenderse desde el cerebro a la médula espinal.
Schwanomas: Los tumores que comienzan en las células de Schwann, que producen la mielina que protege al nervio acústico (el nervio de la audición) se denominan schwanomas y suelen ser benignos. Los neuromas del acústico son un tipo de schwanoma. Suelen producirse en adultos y afectan a mujeres con el doble de frecuencia que a varones.
Introducción a los tratamientos para el cáncer cerebral
Los tumores cerebrales se tratan típicamente con cirugía, radioterapia, quimioterapia o alguna combinación de estas tres modalidades.
Cirugía: La cirugía es el tratamiento principal de los tumores cerebrales que pueden extirparse sin producir daños graves. Muchos tumores benignos (no cancerosos) se tratan sólo mediante cirugía, pero la mayoría de los tumores malignos (cancerosos) requieren tratamiento además de la cirugía, como radioterapia y/o quimioterapia.
Los objetivos del tratamiento quirúrgico de los tumores cerebrales son múltiples y pueden ser uno o más de los siguientes:
Confirmar el diagnóstico obteniendo tejido que se examina al microscopio
  • Extirpar todo o la mayor parte posible del tumor
  • Reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida aliviando la presión intracraneal producida por el cáncer
  • Proporcionar acceso para la implantación de quimioterapia o irradiación interna
  • Proporcionar acceso para administrar tratamientos intraquirúrgicos, como hipertermia o cirugía láser
Para más información, vaya a Cirugía de los tumores cerebrales.
Radioterapia: La radioterapia puede usarse sola o en combinación con la cirugía y/o la quimioterapia en el tratamiento de los tumores cerebrales primarios o metastásicos. Las tres formas fundamentales en las que se administra la radioterapia en el tratamiento de los tumores cerebrales son:
Con una máquina que dirige los haces de irradiación desde fuera del cuerpo, denominada radioterapia externa (RTE),
  • Una técnica guiada mediante ordenador y técnicas de imagen, que dirige la irradiación sólo al tumor, denominada radiocirugía estereotáctica 
  • Un implante radiactivo que se coloca en o cerca del tumor, denominada braquiterapia:
La RTE es la técnica convencional para administrar radioterapia a los tumores cerebrales, pero la radiocirugía estereotáctica también se ha convertido en un tratamiento habitual. El avance más reciente en la radioterapia de los tumores cerebrales es la técnica de braquiterapia denominada sistema de radioterapia GliaSite, que conlleva la colocación de un globo en o cerca del tumor durante la cirugía y luego hacer pasar un material radiactivo hacia el globo para realizar el tratamiento.
Para más información, vaya a Radioterapia de los tumores cerebrales.
Quimioterapia: La quimioterapia es cualquier tratamiento que conlleva el uso de fármacos tóxicos para matar a las células cancerosas. La quimioterapia es diferente de la cirugía o la radioterapia porque los fármacos que luchan contra el cáncer circulan por la sangre a partes del cuerpo a las que el cáncer puede haberse extendido y puede matar o eliminar células cancerosas en lugares muy distantes del cáncer original. Como consecuencia de ello, la quimioterapia se considera un tratamiento sistémico.
El tratamiento de los tumores cerebrales con quimioterapia es más complicado que tratar los tumores de otras partes del cuerpo debido a un sistema de defensa natural denominado barrera hemato-encefálica que protege al cerebro de las sustancias extrañas. La barrera hematoencefálica impide a las sustancias extrañar, como los fármacos, pasar desde la sangre a los tejidos cerebrales. Para que un medicamento sea eficaz en el tratamiento de los tumores cerebrales, debe pasar una cantidad suficiente a través de la barrera hematoencefálica o bien debe administrarse de una forma que la evite por completo. Además, no todos los tumores cerebrales son sensibles o responden a la quimioterapia, incluso si el fármaco atraviesa la barrera hemato-encefálica. Las células que se dividen activamente son las más vulnerables a la quimioterapia. La mayoría de las células tumorales y algunas células normales pertenecen a esa categoría.
Para saber más sobre el tratamiento con quimioterapia de los tumores cerebrales, vaya a los centros de información sobre tipos de tumores cerebrales concretos.